Escribo estas líneas el jueves 4 de enero de 2007. Son las 8 y cuarto de la tarde. Acabo de conocer las últimas declaraciones de Rodríguez Zapatero, en las que dice a los españoles que “buscará la paz con mayor motivación, poniendo lo mejor de él mismo…”

Del optimismo del día 28 de diciembre, recordemos que refiriéndose a ETA dijo: “Estamos mejor que hace un año y dentro de un año estaremos mejor que hoy” y remató añadiendo: “Decir que hoy ETA-BATASUNA están más fuertes es un absurdo”, pasamos al día 30, día del atentado de ETA en Barajas, en el que escuchamos de Rubalcaba: “ETA ha roto la tregua” y, horas después, Zapatero decía: “el proceso queda suspendido”.

El segundo día del nuevo año nuevas declaraciones, de Rubalcaba y de Blanco. Un solo objetivo: enmendar la plana a Zapatero. Con desparpajo, con desfachatez, con toda la caradura, nos dicen que vayamos a las hemerotecas en las que podremos confirmar que el Presidente dejó claro que el proceso quedaba roto. De un modo tajante, inequívoco, Rubalcaba afirma: “el proceso está roto, liquidado y acabado”.

El clamor de la calle; los postulados del PP poniendo la Ley, como único y lógico instrumento para combatir eficazmente el terrorismo de ETA; los ecos de las voces disidentes, que empiezan a llegarnos desde las filas socialistas; el sentido común, etc. abundan en la necesidad de no alimentar la posibilidad de un cierre temporal del “proceso”. Parecía que la enunciada, que no anunciada, ruptura, respondía a las circunstancias citadas.

Hoy se presenta Zapatero ante las cámaras de televisión, desconcertado, nervioso, con una notoria falta de coordinación entre el movimiento de sus brazos y sus palabras y no manifiesta que el proceso está roto, ni tampoco que está liquidado, ni tampoco que está acabado. Tal vez para él y sus seguidores, romper, liquidar y acabar son verbos sinónimos de supender. Pensará que no debe repetirse. Se le nota balbuciente e inseguro, el “golpe” de ETA le ha afectado, sin duda.

Yo pensaba que esa afección le pondría en el buen camino, o cerca del buen camino. No, creo que me equivoqué. Esa afección ha tocado el corazón de un ególatra, de un narcisista. Esa es la impresión que me da. Personaliza, quiere ser el protagonista. Va a poner toda su energía, va a poner lo mejor de él mismo. Era su “proceso”, lo puede seguir siendo y, de cualquier manera, él traerá la paz. Lo piensa él. Lo piensa José Luis Rodríguez Zapatero.

Los españoles desearíamos que la mecánica de la Democracia funcionase hoy. Si Zapatero no estuviese “enganchado” al Poder, si Zapatero fuese un verdadero demócrata, si Zapatero fuese valiente convocaría elecciones anticipadas. Un gesto así podría provocar la indulgencia de algunos votantes del PSOE, actualmente defraudados.

Juan Rodríguez-Villa
Presidente del PP de España en Bélgica
Miembro del Comité Ejecutivo Nacional