La calidad moral de Rodríguez Zapatero viene determinada por su conocido catálogo de mentiras e incumplimientos, por sus habituales ambigüedades y argucias verbales, por la constante alusión parcial a un pasado que él convierte en presente. Discordia, revanchismo y crispación son las tempestades que recogen los vientos sembrados por el Presidente del Gobierno.

Su intervención en el Congreso, para explicar su fracaso y anunciar una segunda parte en la búsqueda de la solución al terrorismo de ETA, se inició con un argumento artificial: “Cometí un error. Soy el primer Jefe de Gobierno que reconoce haber cometido un error” pretendiendo el reconocimiento público y el perdón. A modo de entrada, un “Yo pecador” que parece no implicar arrepentimiento alguno. El mismo se absuelve o, al menos, atenúa su responsabilidad al publicar la exclusividad de su gesto. Una nueva argucia para intentar apaciguar los ánimos. La muy alta gravedad de su “reconocido” error, alcanza su grado máximo cuando la falta es cometida a conciencia: con conocimiento, con consentimiento y con voluntad.

¿Puede Rodríguez Zapatero negar las advertencias recibidas desde una gran parte de españoles que apoyan a las víctimas del terrorismo?, ¿puede negar que desde el PP se le ha estado llamando la atención para que aplique el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo?

Sin duda, Rodríguez Zapatero cometió una gravísima falta y no basta con confesarlo para crear un clima de confianza. No, Rodríguez Zapatero no es persona fiable, los hechos lo han demostrado. La unidad de los demócratas, todos la deseamos. Todos estaremos en el mismo barco si sabemos de antemano el puerto de llegada y la singladura. Estaremos preparados para enfrentarnos a tormentas pero, por supuesto, no nos embarcaremos si el capitán muestra síntomas ajenos a la cordura. El Pacto antiterrorista, de ser un “papelito” superado por las circunstancias del momento, ha pasado a ser la fórmula mágica, que ahora esgrime el Presidente como elemento fundamental de su nueva política. También lo será, lo es ya, para la Vicepresidenta.

El Pacto antiterrorista debe de funcionar eficazmente si se respeta su actual definición. Así sucedió en el pasado. Parece lógico que sólo el consenso del PSOE y del PP, por su dimensión estatal y por representar a la gran mayoría de los españoles, debe de ser el necesario para gestionar el pacto. En mi opinión, podrían estudiarse modificaciones, no sustanciales al mismo.

El ejemplar comportamiento de los gobiernos socialistas en la lucha antiterrorista en nuestra reciente democracia, del que tanto alardearon Presidente del Gobierno y portavoz del PSOE, debería de hacer reflexionar a los españoles para, de nuevo, descubrir el triste recuerdo que desmiente de esa manifestación.

¿Piensa Rodríguez Zapatero que el pueblo español no es capaz de analizar la realidad?

¿Se daban, o no, las condiciones de ausencia de violencia durante los pasados meses de diálogo y negociación con la banda terrorista ETA? ¿Se daban, o no, instrucciones a los jueces desde la fiscalía, para ver la ley “autrement? ¿Se permitía, o no, la actividad de la ilegalizada Batasuna? ¿Se hablaba de “euskaldizar Navarra, o no? ¿Robó, o no, ETA 350 pistolas? ¿Continuó, o no, ETA sus extorsiones? ¿Se reanudó, o no, la “kaleborroka” ¿Dónde está el respeto a la Constitución en las tramas que se tejen?

Rodríguez Zapatero dijo desde la tribuna del Congreso de los Diputados que SIEMPRE se había seguido la ley, que NUNCA se negoció un precio político, que se dialogó al constatar que la condición de ausencia de violencia estaba adquirida. Puso la Constitución por guía de su quehacer en materia antiterrorista.

¡ MENTIRA ! ¡ MENTIRAS !

Se renovarán los ataques al PP. EL PSOE tiene asegurados los palmeros. A ellos les paga su precio. Quienes le jalean son unos cuantos, eso sí, parecen muchos en el hemiciclo del Congreso, pero representan a muy pocos. De nuevo una imagen engañosa. Los partidos minoritarios en la Cámara baja, de corte nacionalista, salvo excepciones honrosas, se entregan a las prebendas que del PSOE han obtenido. Prebendas de alto coste para el futuro de España.

La firmeza en los principios, la búsqueda incansable de la derrota de ETA, con la ayuda de los instrumentos que el estado de Derecho pone a disposición de la lucha contra el terrorismo. Estas premisas, las que expuso el Presidente Rajoy con contundencia y confianza, son las únicas que pueden alcanzar el objetivo de erradicar, véase, derrotar a ETA.

Unidad de los demócratas, por supuesto. Con la Constitución, que es de todos, en una mano y, en la otra, la Ley que es para todos.

Juan Rodríguez-Villa
Presidente del PP de España en Bélgica
Miembro del Comité Ejecutivo Nacional